Libros

Manuscrito encontrado en Zaragoza

Hay libros que parecen escritos para ser leídos y otros para ser descubiertos como si fueran un tesoro escondido. Manuscrito encontrado en Zaragoza, del conde Jan Potocki, pertenece a esta segunda clase, la de los artefactos literarios que funcionan como un cofre lleno de historias, enigmas y espejos narrativos. Publicada fragmentariamente a comienzos del siglo XIX, la novela es una de las obras góticas más extrañas y fascinantes de la literatura europea. La premisa ya tiene algo de leyenda.

Durante la ocupación napoleónica de Zaragoza aparece un manuscrito que recoge las aventuras del capitán Alfonso van Worden, un joven oficial que atraviesa Sierra Morena en el siglo XVIII. Lo que debía ser un viaje militar se transforma en una experiencia laberíntica donde cada encuentro abre una nueva historia.

Aparecen princesas moriscas, cabalistas, gitanos, matemáticos, eremitas, inquisidores y aventureros que cuentan relatos dentro de relatos, como si Las mil y una noches hubiera sido escrita por un ilustrado polaco. Potocki construye un mecanismo narrativo prodigioso: historias que se encadenan, personajes que reaparecen bajo nuevas máscaras y misterios que oscilan entre lo sobrenatural y lo racional. El lector avanza por el libro como quien se adentra en un palacio lleno de pasadizos secretos.

En 1965 el director polaco Wojciech Has llevó esta obra inclasificable al cine con una adaptación que se ha convertido en película de culto. Filmada en un hipnótico blanco y negro, la película reproduce la estructura laberíntica del libro con una imaginación visual desbordante: duelos, fantasmas, horcas, caravanas y palacios aparecen como escenas de un sueño barroco.

Libro y película comparten la misma sensación de maravilla: la de entrar en un mundo donde cada historia es una puerta y cada puerta conduce a otra historia. Un tesoro narrativo inagotable.