Historia, arte y literatura

La joya maldita de los Borbones

Retrato de Virginia Oldoini, condesa de Castiglione, quién se dice que fue quién regaló el famoso anillo

Dentro del legado de las casas reales encontramos numerosos tesoros que han sido supuestamente arrebatados a deidades de otras culturas y que debido a esta afrenta arrastran maldiciones, desgracias, incluso muertes. Este es el caso del infausto anillo de Alfonso XII. Unos días antes de su matrimonio con su prima María de las Mercedes de Orleans llegó al Palacio de Oriente un regalo de boda de una despechada examante del rey.

Nada menos que un anillo de oro que portaba los peores augurios para la pareja. La joya era tan primorosa que enseguida conquistó a la futura reina de España que no dudó en llevarla consigo. Lo que no imaginó María Mercedes, es que solo cinco meses después del enlace, el tifus, o quién sabe si esta maldita alhaja, la llevaría directamente a la tumba. Al poco tiempo todas aquellas damas de la familia real que aceptaban la sortija también firmaban su sentencia de muerte.

El rey, cansado de tanta desdicha y superstición, decidió enfrentarse al anillo portándolo él mismo y como consecuencia obtuvo el mismo desenlace, muerte por tuberculosis con tan solo veintisiete años. A los cuatro días del fallecimiento del monarca, la reina y viuda, María Cristina de Habsburgo-Lorena llevó a cabo la última voluntad de su marido. Ordenó que bendijeran la joya tras engarzarla en una medalla de oro y donarla a la Virgen de la Almudena en 1885.

Esta pieza se puede admirar en el Museo de la Catedral de la Almudena de Madrid con la siguiente inscripción: «Esta sortija perteneció a la reina Mercedes, a la reina María Cristina, a la infanta Cristina, a la infanta Pilar y al rey Alfonso XII».