Ciencia

¿Quieres ser invisible?

¿No sería genial ser invisibles? Podríamos espiar a la gente y hacer lo que nos apeteciera. Tantas veces hemos soñado con ser invisibles que los magos han descubierto cómo usar grandes espejos para guiar la dirección de la luz y crear la ilusión de invisibilidad. También hay cámaras que pueden filmar lo que hay detrás de nosotros y proyectar la imagen para que de frente parezcamos invisibles. Sin embargo, no podemos ser invisibles desde todo ángulo y distancia en movimiento.

El ruso Yakov I. Perelman señaló en Physics Can Be Fun que, desde un punto de vista científico, un hombre invisible sería ciego, ya que el ojo funciona absorbiendo la luz entrante

Entonces, ¿no veríamos el mundo si fuéramos invisibles? Para ver a una persona, la luz tiene que proyectarse en ella y regresar a nuestros ojos. Luego, la retina del ojo capta el reflejo de la luz para que el cerebro interprete la imagen de una persona. Si fuéramos invisibles, la luz viajaría a través de nosotros en vez de rebotar en nosotros para que los demás nos vieran. Entonces, la retina del ojo tampoco captaría la luz y el cerebro no tendría una imagen que interpretar. Por tanto, si los demás no pueden vernos, tampoco nosotros los podemos ver a ellos.

La novela de H.G. Wells El hombre invisible nos muestra lo que ocurre a un joven científico que descubre la forma de hacerse invisible

Si consiguiéramos ser realmente invisibles, no obstante, tendríamos unos cuantos problemas. Para movernos sin ser detectados por otras personas, tendríamos que estar totalmente desnudos. ¿Preparados para el frío? De otro modo, la gente vería nuestra ropa flotando por ahí. Y también desprenderíamos olor, y haríamos ruido al respirar… Pareceríamos fantasmas, la gente huiría de nosotros y nos pasaría como al protagonista de El hombre invisible.