Arte y literatura

Собор Сан-Базилио

La Catedral de San Basilio

Aunque parezca que el ser humano ha evolucionado muchísimo desde nuestros primeros antepasados, lo cierto es que nuestras motivaciones profundas siguen siendo más o menos las mismas: comer, dormir, no pasar mucho frío y que nos vaya lo mejor posible en la vida, para lo cual desde tiempos remotos venimos construyendo altares, templos y todo tipo de montículos que nos comuniquen con el más allá.


Una catedral es una gran iglesia. Su nombre viene del latín «cathedra», que significa silla, pues la tradición dice que el arzobispo debe presidir los oficios desde su silla especial en el coro


Por eso no es extraño descubrir que a muchos, muchísimos kilómetros de aquí, también se erigían templos y majestuosas catedrales. Es curioso lo que puede variar el arte  de un continente a otro: lo que en nuestro país son muros de piedra sobria decorada con esculturas y hermosas vidrieras, en Rusia se convierte en torres multicolores de acabados en forma de bulbo que podrían recordarnos casi a carpas de circo por sus combinaciones de colores. El mejor ejemplo es la catedral de San Basilio, que aunque pudiera parecernos salida del estudio del grafitero Okuda, lleva en pie ¡desde el siglo XVI, nada menos! La mandó construir el zar Iván el Terrible.


Iván el terrible fue el primer monarca ruso en adoptar el título de zar. A los tres años y tras morir su padre fue coronado gran príncipe de Moscú. Entre sus conquistas destacan la de Siberia, Kazán y Astracán


La catedral está situada en el complejo del Kremlin, que es el conjunto de edificios donde se ubica el gobierno ruso, algo así como la Moncloa o la Casa Blanca de allí, solo que este conjunto, situado en la famosa Plaza Roja, está rodeado de murallas y de diques e incluye cuatro palacios y cuatro catedrales, porque los rusos lo hacen todo así, ¡a lo grande! Además, el Kremlin nos ha legado una palabra maravillosa: la kremlinología, con la que se designa el estudio de la política rusa.