Arte y literatura

El hombre que no dejaba de andar

 

“LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER”

PATRICK SÜSKIND. SEIX BARRAL, 1991.

Con ilustraciones de Sempé.

Traducción de Ana María de la Fuente

 

Del señor Sommer no se sabía gran cosa. No se sabía dónde había vivido antes de instalarse en el pueblo y tampoco a qué se dedicaba. Por no saberse, ni siquiera se sabía su nombre.

Pero tal vez lo que más inquietaba a sus vecinos era por qué se pasaba tantas horas caminando (a veces catorce o dieciséis horas al día, lloviera o hiciera sol) y, sobre todo, adónde se dirigía en sus interminables paseos.


Antes de escribir este libro, Süskind adquirió fama mundial con su primera novela, El perfume, la historia de un hombre obsesionado con el olor de una mujer


Conocemos al señor Sommer a través de los ojos del narrador, que recuerda sus encuentros con el misterioso caminante cuando era niño. En la época en que le conoció, el narrador solía subirse a los árboles y estaba convencido de que podía volar. De aquellos días recuerda también a Carolina.

A medida que fue creciendo, descubrió que subirse a los árboles para ver el mundo tenía sus cosas buenas y también sus cosas malas. Poco a poco, fue renunciando a la idea de volar, aunque acabó descubriendo algo que para él era muy parecido.


El libro cuenta con unas magníficas ilustraciones de Sempé, creador de libros memorables, como Marcelín o Catherine, este último junto a Patrick Modiano


En contraste con la sencillez de su vida cotidiana —la propia de un niño que empieza a entrar en la adolescencia— los sucesivos encuentros con el señor Sommer tendrán un carácter cada vez más extraño. Hasta culminar en lo que podríamos llamar su último encuentro, en el que se descubre hacia dónde se había estado encaminando el señor Sommer todo ese tiempo.

Leer esta magnífica novela juvenil es como asomarse a un lago. La superficie, como la escritura de Süskind, es clara y cristalina, pero una intuye que, bajo las reposadas aguas, algo se agita en el fondo. Algo que sigue resonando tiempo después, cuando ya se ha terminado de leer el libro, y te hace querer volver de nuevo a él.