Arte y literatura

De dioses y héroes

Zeus y Hera

El ser humano siempre ha tenido una serie de dudas que son complicadas de responder. ¿Por qué el ser humano es como es, y no un animal más? ¿Qué nos diferencia de los otros animales? ¿Por qué existen esas diferencias? ¿Somos especiales? ¿Nos ha creado alguien? ¿O algo? En tanto que el ser humano es un ser racional y pensante, este tipo de dudas le surgen al intentar buscar la razón de las cosas.


Las grandes preguntas filosóficas que motivan al ser humano a buscar el sentido de su vida han motivado, entre otras cosas, la aparición de la religión


Una de las respuestas que distintos pueblos se dieron es que los seres humanos son como son por el hecho de que los dioses les crearon. Diversos pueblos empezaron a imaginar y crear dioses, relacionados entre si mediante lazos de parentesco, que tenían poderes específicos. Unos eran dioses del agua, otros de la agricultura, otros de la guerra… Los dioses protegían los elementos más importantes de la vida del hombre: el territorio, la comida…


En las civilizaciones del Mediterráneo surgió algo muy concreto: el sincretismo: la creencia de que todos esos dioses eran la representación de uno solo


Muchas civilizaciones con creencias politeístas pasaron a ser monoteístas: redujeron el número de dioses a uno solo. Así, en la zona que actualmente ocupan Iraq, Siria o Jordania, las sociedades politeístas empezaron a reducir sus dioses hasta que terminaron representados, por parte del pueblo hebreo, en uno solo: Yahvé. De ellos, los hebreos, derivaron tanto la religión cristiana como la musulmana: las tres grandes religiones monoteístas en la actualidad.


Las antiguas sociedades politeístas también creían en héroes


Una de las cosas que ha preocupado a mucha gente es cómo, si los dioses existen, podemos estar cerca de ellos. Además de hacer los rituales adecuados, como hacer ofrendas o aclamar oraciones, creían que había hombres que estaban más cerca que otros de ellos. A aquellos que sobresalían en fuerza, inteligencia o alguna otra virtud, se les consideraba héroes. No podía ser, a no ser que fueran hijos de algún dios y un mortal, que fueran hombres como el resto. Así, Hércules, el más fuerte de los griegos, era hijo de Zeus y Alcmena; Aquiles, el mejor, de Pelias, un rey, y Tetis, una diosa acuática.