Libros

Érase una vez…

Ilustraciones de Alberto Vázquez

FELIZ FEROZ

El Hematocrítico · España 2016

 

Cuando eras pequeño o pequeña, seguro que te contaron una y mil veces las historias de Blancanieves, Ricitos de Oro o el Lobo Feroz. Pero, ¿qué pasaría si Blancanieves se rebelara y dejara de hacer todas las tareas del hogar en casa de los Siete Enanitos? ¿O si Ricitos de Oro hubiera entrado en la casa de los Tres Osos, pero no para fisgonear sino porque Mamá Osa se había dejado el fuego encendido? ¿Y si el Lobo Feroz tomara el té con la Abuelita en vez de comérsela? En los libros de El Hematocrítico, los protagonistas cambian la historia y se ríen de los típicos personajes y situaciones en los cuentos tradicionales.


Blancanieves y los Siete Enanitos, de Walt Disney, fue la primera película de dibujos animados de la historia. Se estrenó en 1937 y fue todo un éxito


Los cuentos y fábulas existen desde hace mucho tiempo. Son relatos cortos, protagonizados por personas o animales, que pretenden aleccionar sobre lo que está bien o mal, y siempre terminan con una moraleja. El escritor griego Esopo recopiló varias de estas historias hace más de 2.500 años: La cigarra y la hormiga habla sobre la importancia de esforzarse para conseguir una recompensa, mientras que en La tortuga y la liebre se alaba la constancia de la tortuga frente al carácter fanfarrón de la liebre.


Las moralejas servían para enseñar en una época en la que no todo el mundo sabía leer, por lo que el conocimiento se transmitía de forma oral a través de relatos y canciones


Las fábulas de la Antigüedad evolucionaron hasta los cuentos infantiles de hoy. Muchos fueron recopilados por autores como Charles Perrault, Hans Christian Andersen o los hermanos Grimm, aunque con versiones poco aptas para el público infantil: una de las hermanastras de Cenicienta se corta los dedos del pie para que le quepa el zapato de cristal, mientras que la madrastra de Hansel y Gretel es tan malvada como para dejarlos morir de hambre en el bosque. Mejor echarse unas risas a la hora del te con el Lobo Feroz, ¿no te parece?