Arte y literatura Entrevistas

Laia Manzanares: “Necesitamos a los filósofos para ir más allá de las normas”

Fotografía: Jorge Quiñoa

 

Laia Manzanares tiene 24 años y desde 2016 mucha gente la identifica con Oksana, una de las alumnas más rebeldes y carismáticas de Merlí. Esta joven actriz se ha hecho famosa gracias a una serie de televisión, pero Manzanares es una enamorada del teatro que decidió dedicarse al mundo de la interpretación gracias a una película del director y guionista Quentin Tarantino.

 

Merlí ha puesto de moda la filosofía. ¿Te interesaba antes de formar parte de la serie?

Cuando estudiaba en el instituto se empezó a plantear la posibilidad de eliminar la filosofía de la educación pública. A mí me pareció algo negativo: estamos en una sociedad que coarta la libertad de pensamiento y si además nos dejan sin filosofía, que es la única asignatura que entrena el pensamiento crítico, ¿qué nos queda en esta vida?

Entonces, ¿crees que la filosofía es necesaria para el día a día?

Creo que, al menos, es necesario tener acceso a ella. Que te abran las puertas a diferentes filósofos y filosofas para fomentar una mente que vaya más allá de las normas establecidas.

De todos los filósofos que se trataron en la serie, ¿cuál te gustó más?

Es muy relativo y depende mucho del momento de la vida en el que me pille. Cada filósofo llega en el momento de la vida en que lo necesitas: de repente empiezas a leer a alguien y entiendes que conectas con su filosofía porque te están pasando determinadas cosas. Rodando Merlí me llamó mucho la atención Judith Butler porque, además de ser una de las pocas mujeres filosofas que tratamos, hablaba de cuestiones como la sexualidad o la deconstrucción del género. Son temas que me parecen muy interesantes por el momento vital en el que estoy, en que me interesa mucho el feminismo.


Judith Butler es una filósofa norteamericana experta en temas como el feminismo. Afirma que el género no existe y que las personas se  identifican como hombre o mujer según unas normas establecidas por la sociedad


Sí, normalmente no se estudian muchas filósofas…

 Exacto, y eso también me hacía ilusión.

¿Guardas alguna frase de Merlí que te sirva como lema?

Hay una frase que me gusta porque me hace pensar en mi personaje: “Con la verdad, el mundo avanza más rápido”. Cuando decimos la verdad sabemos a qué atenernos y podemos pensar en cómo actuar, en lugar de llenarnos de mentiras o excusas que solo impiden que las cosas florezcan.

¿Qué te llamó la atención de Oksana?

Para Oksana la maternidad en la adolescencia es un hándicap. Por ejemplo, no sabe cuánto tiempo podrá seguir estudiando. Por eso, como tener un niño le impide hacer determinadas cosas, decide que hará todo lo que quiera y pueda. No espera a que le pasen las cosas, sino que va a por ellas.

¿Qué has aprendido cómo actriz participando en la serie?

Estuvimos tres meses dando vida al mismo personaje, así que fue un aprendizaje constante. Aprendí mucho de cómo tenía que estar en un rodaje y cómo ser profesional. Siendo tan jóvenes en una profesión a la que cuesta tanto acceder, hemos tenido la suerte de participar en un proyecto muy bonito.

La amistad es muy importante para los personajes de Merlí. ¿Los actores de la serie creasteis una amistad como la que aparecía en televisión?

Era muy bonito porque en la ficción teníamos una relación y luego, fuera de la serie, era casi el triple de maravillosa. Yo intento cuidar la amistad, pero con el tiempo me he dado cuenta de que cuantos menos amigos, mejor. Es decir, no tengo cincuenta colegas pero tengo un grupo pequeño de amigos que sé que siempre está allí, y ellos saben que también estoy. Confiamos en nosotros y nos cuidamos.

¿Como una familia escogida?          

Sí. Creo que si abres muchos campos no puedes abarcarlo todo. Por eso, como la vida ya tiene muchas cosas, en temas como la amistad me siento más cómoda en pequeño comité.

 

 

Merlí es un profesor que marca la vida de los alumnos. ¿Has tenido algún profesor o profesora así?

En primaria tenía una profesora que decía que, si fuera por ella, nos llevaría al bosque para explicarnos las ciencias naturales. Su manera de acercarte a los conocimientos te daba muchas ganas de aprender. Y en el bachillerato tuve un profesor que me flipó porque era un poco como Merlí. Te explicaba cosas durante un examen o te dejaba copiar porque consideraba que mientras lo hacías también aprendías. De repente, era una asignatura que todo el mundo quería y aprobaba.

¿Recuerdas cuándo y cómo decidiste ser actriz?

Cuando tenía diez años vi la peli Kill Bill (2003). Quizás por su fuerza y su potencia, el personaje de Uma Thurman hizo que pensase: “Yo quiero hacer esto en la vida”. Se despertó algo en mí que luego fue desarrollándose.


‘Kill Bill’ es una serie de dos películas escritas y dirigidas por Quentin Tarantino, un cineasta que suele mezclar violencia y humor


 ¿Cómo empezaste en el mundo de la interpretación?

En primaria hice teatro, pero lo odiaba porque era muy tímida y no quería que nadie me mirase. Pero luego, en la ESO, empezó a gustarme y me apunté a clases de teatro. En bachillerato decidí que quería hacer Artes Escénicas. Entonces empecé a enviar mails a todas partes: representantes, escuelas de cine, castings… Al final se trata de esforzarte mucho, tener suerte y que se haga la magia. Aunque al principio quería estudiar Psicología y, de hecho, el año que viene empezaré la carrera.

¿Y por qué has decidido estudiar Psicología ahora?

Cuando era adolescente quería ser psicóloga. Quería trabajar en institutos porque la adolescencia es una edad muy chunga y me parecía importante tener a alguien con quien hablar de cómo te sientes. Un poco como Merlí: tener un punto de apoyo en el mundo que sepa ayudarte. Pero luego me di cuenta de que quería estudiar teatro… He decidido empezar la carrera de Psicología pero no tengo ninguna prisa: no quiero el papelito, sino los conocimientos.

Has trabajado en televisión, cine y teatro. ¿En qué medio te sientes más cómoda?

Cada medio te aporta algo diferente, pero hay algo en el teatro que es la base de todo. Si tienes el entrenamiento para hacer una obra del tirón, tienes muchas herramientas para salir adelante en otros medios. Yo me siento mucho más preparada para estar delante de una cámara después de haber hecho teatro.

En el mundo de la interpretación, ¿se trata diferente a las chicas de los chicos?

Por lo que yo he visto, sí. A veces cambia la manera en que un director te dirige: a un actor lo dirigen de forma más intelectual, mientras que a una actriz la dirigen de una forma más emocional. No es muy diferente al hecho de ser mujer en el día a día, es el mismo tipo de discriminación. Solo que, siendo actriz, esta discriminación se concreta en que te piden que muestres más o menos pecho en una escena, algo que a un tío nunca le pasará.

¿Qué consejo le darías a un niño o niña que quisiera dedicarse a actuar?

Pensarlo muy bien y, si es la decisión que quieren tomar, ir a por todas. La interpretación es un mundo muy difícil porque mucha gente quiere dedicarse a ello y hay pocos papeles. Por eso hay que ir en serio: estudiar, apuntarte a cursos, ir a castings y pensar si realmente te compensa el esfuerzo que conlleva.

 

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