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Una historia para cada “otaku”

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No en todas partes se dibuja igual. Quizás hayas notado que los dibujos animados americanos son muy distintos de los japoneses. Con los cómics ocurre lo mismo. Es normal, porque cada lugar y cada persona es especial a su manera. Y Japón lo es por muchas razones.

Para empezar, los cómics en Japón se llaman manga. ¿Qué diferencia al manga del resto de cómics? Hay varios elementos a tener en cuenta. Los ojos de los personajes de manga son muy grandes, porque eso permite ver sus sentimientos con más claridad. También es importante la acción en la historia: los autores ponen mucha atención para que parezca que los personajes están moviéndose. Y luego está el color. Los mangas son en blanco y negro porque, al no tener que colorearlos, resultan más rápidos y baratos de hacer.


Los orígenes del manga se sitúan en el s. XIX, a raíz de un movimiento artístico llamado ukiyo-e que representaba escenas cotidianas, personas y paisajes


En japonés existen distintas palabras para definir la cultura del manga. Los dibujos animados se llaman anime, mientras que los aficionados al manga y al anime son los otakus. Del mismo modo, los mangas no se dividen en géneros como la ciencia ficción o la fantasía, sino que se clasifican según el público al que se dirigen. El kodomo es manga para niños, el shonen es manga para chicos y el shoujo es manga para chicas. ¿Significa eso que un chico no puede leer un shoujo o una chica un shounen? Claro que no. Las etiquetas sirven como guía, luego cada uno puede leer lo que más le guste.


El manga y el anime son una industria enorme en Japón: en 2017 supuso un negocio de 15.000 millones de euros, casi tanto como el PIB generado por Zimbabue


En el manga hay historias de toda clase, para que puedas encontrar la que va más contigo. La obra de Osamu Tezuka, el padre del manga moderno, ha inspirado a muchos otros mangakas, que es como se conoce a los dibujantes de manga en Japón. ¿Quién sabe? Quizás descubras que tienes más cosas en común con los japoneses de las que jamás te hubieras imaginado.

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