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Una vida entre letras

© Editorial Juventud

ENID BLYTON

Inglaterra 1897 – 1968

 

Buscar tesoros escondidos, escabullirse por pasadizos secretos y sorprender a contrabandistas. A la pandilla de Los Cinco valentía no les falta, a juzgar por las aventuras que afrontan en cada libro. Julián, Dick, Jorge, Ana y su mascota Tim también van de acampada, exploran castillos y visitan la isla de Kirrin… pero siempre viven auténticas odiseas.

La palabra odisea proviene de un poema griego que se escribió hace casi 3.000 años y narra el viaje de diez años que hizo Ulises para volver a casa después de la guerra de Troya

Todas son fruto de la imaginación de su autora. Enid Blyton nació en 1897 en la localidad inglesa de Dulwich. Siempre estuvo rodeada de libros: primero de los que leía y, más tarde, de los que escribía. Blyton decía que encontraba las historias que explicaba a través del “ojo de la mente”. Era como si se asomara por una ventana o tuviera una pantalla de cine en su cabeza donde veía pasar los personajes, los escenarios e incluso los argumentos. Después, desde el jardín de su casa, relataba todo lo que había visto y oído con su máquina de escribir.

Mujercitas, escrita por Louisa May Alcott, fue otro de los libros clásicos que más gustaban a Enid Blyton

La novela de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas fue uno de sus libros favoritos. Así, como si se tratara de Alicia deslizándose por la madriguera del Conejo Blanco, no es descabellado pensar que fue a través de sus páginas que Enid Blyton entró al mundo de la literatura fantástica. ¡Y hasta qué punto!

La sagas Santa Clara y Torres de Malory tienen como escenario un internado. Esto nos recuerda, en la literatura más actual, a la escuela Hogwarts de Harry Potter

Su inconfundible firma está presente en alrededor de 700 obras que se han traducido a 90 idiomas. Escribió 21 historias de Los Cinco, pero es que también creó la saga de Los Siete Secretos, la de Las mellizas O’Sullivan y los seis libros de Torres de Malory. Y podríamos seguir con la enumeración, pero serían demasiados números para una mujer que dedicó gran parte de su vida a las letras.