Cine y series

Fuerte como un roble

© Apaches Entertainment / La Trini

UN MONSTRUO VIENE A VERME

Juan Antonio Bayona · España 2016

 

“¿Cómo empieza la historia? Con un chico. Demasiado mayor para ser un niño. Demasiado joven para ser un hombre”. Así arranca la película Un monstruo viene a verme, la historia de Conor, un chaval de 13 años con una vida muy complicada: su madre está enferma, su abuela no le entiende, en el colegio se meten con él… Connor se verá obligado a crecer de golpe, ya no tiene edad para cuentos de hadas. Pero, ¿y si quien te los cuenta no es tu abuelo, sino un monstruo de 15 metros? ¿Y si ese monstruo es un árbol centenario que toma vida?

La película, dirigida por el cineasta español Juan Antonio Bayona, está basada en la novela de Patrick Ness publicada en 2011

En la ficción son muchas las veces en las que árboles cobran vida para convertirse en seres fabulosos. En El señor de los anillos, J.R.R. Tolkien imaginó a los ents, árboles milenarios que hacían de pastores de otros árboles cuando estos podían levantar sus raíces y caminar. El líder de los ents se llama Bárbol y, como el monstruo de Connor, también era sabio, contaba historias y gracias a su fuerza ayudó a los hobbits a derrotar al mal en la Tierra Media.

Además de escritor, Tolkien era filólogo y lingüista: inventó varias lenguas para sus personajes. La palabra ent procede del inglés antiguo y significa gigante

Si nos remontamos en la historia, los antiguos griegos hablaban de ninfas de los árboles: las dríades. La más famosa de todas fue Dafne. Su belleza y las flechas de Eros hicieron que el dios Apolo se enamorara de ella. La persiguió hasta alcanzarla y, justo cuando la tocó, se convirtió en un laurel.

Gian Lorenzo Bernini esculpió el momento en el que Dafne se convertía en árbol y tardó tres años en acabar la estatua

Los árboles pueden llegar a vivir miles de años. El más antiguo de todos tiene más de  4.800 años. Se llama Matusalén, es un pino longevo y vive en California. Quizá sea por eso por lo que en la ficción se les considera sabios, fuertes y guardianes de los grandes secretos de la historia. Por eso, la próxima vez que te sientes junto a un árbol, recuerda que su sombra puede esconder algo más de lo que imaginas…