Ciencia

La ciencia de lo improbable

© Shutterstock / Iconic Bestiary

PREMIOS IG NOBEL

A principios de la década de 1990, el mundo de la ciencia fue testigo de una revolución en la manera de entender disciplinas como la física, la medicina y la tecnología. Gracias a los Premios IG Nobel, se demostró que el estudio de los fenómenos más improbables pueden ayudar a la Humanidad a obtener grandes avances científicos… aunque, a primera vista, parezca que se trata de una broma absurda.

El nombre de estos galardones es a la vez una parodia y un homenaje de los Premios Nobel, considerados los más importantes del mundo, ya que la palabra inglesa ignoble significa “innoble”

Cada mes de octubre se entregan estos curiosos galardones, que reconocen descubrimientos y experimentos con una característica común que los hace destacar por encima del resto: primero hacen reír a la gente y luego hacen pensar. A través de la investigación de lo inusual, varios científicos, psicólogos, médicos y otros brillantes cerebritos usan su imaginación para llevar a cabo estudios en los que nadie antes había pensado, consiguiendo que su originalidad sea premiada y aplaudida.

El nombre de estos galardones es a la vez una parodia y un homenaje de los Premios Nobel, considerados los más importantes del mundo, ya que la palabra inglesa ignoble significa “innoble”

Algunos de los ejemplos más disparatados son un estudio sobre el tipo de personalidad que desprenden las rocas al mirarlas, una investigación sobre cómo cambia la percepción de la realidad cuando alguien se agacha y mira entre las piernas, o el intento de probar la llamada “regla de los cinco segundos”, que proclama que si la comida cae al suelo, tarda exactamente ese tiempo en contaminarse.

La entrega de los Premios IG Nobel se celebra por todo lo alto en las instalaciones del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos, y goza de gran popularidad entre la comunidad científica internacional. Miles de personas de todos los continentes siguen cada año la ceremonia a través de la radio e internet, deseosos de saber cuál será el próximo descubrimiento absurdamente brillante.