Ciencia

Una despensa para nuestros tataranietos

© Wikimedia Commons

BANCO MUNDIAL DE SEMILLAS DE SVALBARD

Puede que seas una de esas personas que odia las acelgas. O las espinacas. O el brócoli. Quizás te los comas a regañadientes cuando no te queda más remedio. Tal vez, en un mal día, hayas deseado que desaparezcan para siempre. Eso puede suceder de verdad: hay plantas que se extinguen, o corren el riesgo de hacerlo, debido a las plagas, el cambio climático, las catástrofes naturales… Incluso podría producirse algún suceso apocalíptico que provocara una extinción masiva.

Para que estemos preparados en caso de que suceda algo así, hay un lugar en el que se están almacenando semillas de todo el planeta: Svalbard, un archipiélago a medio camino entre Noruega y el Polo Norte. Allí han construido el mayor banco de semillas del mundo, un búnker a 120 metros de profundidad en el que caben hasta 4,5 millones de muestras.

Arroz de Filipinas, patatas de Perú, maíz de México… Ya hay congeladas casi un millón de semillas de plantas cultivables. Así, si un día desaparecieran de sus lugares de origen, podrían volver a sembrarse. Es algo así como una despensa gigantesca con la que se quiere garantizar que a nuestros tataranietos nunca les falte comida.

De hecho, esta Arca de Noé vegetal se ha construido para durar una eternidad. Está situada en un lugar sin terremotos y a una altura suficiente para evitar las inundaciones. Además, está excavada en un suelo que permanece congelado todo el año. Está tan frío que, aunque el almacén se quedara sin sistema de refrigeración, las semillas no se descongelarían. De esta forma se espera que algunas duren incluso miles de años.

¿Qué te parece? ¿Crees que nos odiarán nuestros descendientes por haber conservado la coliflor?

 

 

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